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¿Sabemos elegir un buen pan integral?

El pan ha sido el gran protagonista de muchas noticias desde que el día 1 de Julio se publicó en el BOE el Real Decreto 308/2019, de 26 de abril, por la que se aprueba la norma de calidad para el pan.

Desde Consulta Dietética Sara Suárez queremos acercaros un poco a la problemática surgida a partir de esta norma y si se está cumpliendo o no.

La necesidad de la publicación de este Real Decreto viene debida a la poca legislación que podía encontrarse al respecto. Era fácil encontrar panes con grandes letras que anunciaban un producto integral, pero al darle la vuelta y ver los ingredientes, lo único que había integral era la propia palabra. El etiquetado se debía a la adición de fibra, pero que tenga un buen contenido en fibra no hace a un producto integral.

Según el BOE, pan es el producto resultante de la cocción de una masa obtenida por la mezcla de harina y agua, con o sin adición de sal, fermentada con la ayuda de levadura de panificación o masa madre. Pero para que este pan se pueda denominar como integral la materia prima (harina) ha de ser integral.

¿Cómo entonces podemos saber a ciencia cierta si estamos comprando un pan integral de verdad  o no?

Una vez más, la respuesta estará en el  etiquetado, donde se deberá reflejar los porcentajes de las harinas que hayan sido utilizadas para la elaboración del pan. Los fabricantes podían poner el rótulo de integral si el pan tenía un 30% de harina integral, pero el resto será harina refinada poco recomendada para nuestra alimentación diaria.

¿Por qué es mejor un pan integral?

Porque conserva la cáscara, el salvado y el germen, lo que nos aporta gran cantidad de minerales, ácidos grasos saludables y vitaminas del grupo B. Es decir, es un alimento con un mayor valor nutritivo y también mayor poder saciante. Sin embargo, al tener esa porción de ácidos grasos lo hace más perecedero ya que las grasas se pueden enranciar y supone una pérdida económica  a la industria de panes en serie.

Debemos ser conscientes que el pan que se vende normalmente como blanco no solo lleva harina refinada, la cual ya hemos comentado que no es interesante nutricionalmente, sino que además suelen llevar muchos aditivos para aumentar el volumen en muchas ocasiones. La utilización de estos aditivos da lugar a panes muy ligeros que al final del día ya están duros.

“NO es lo mismo que cuando compramos un pan de pueblo que nos sorprende de lo pesado que es y de los días que dura fresco.”

Por todo esto, queremos haceros ver cuales serian las mejores opciones a la hora de elegir pan. Aunque recordamos que el pan es un alimento más, el cual no tiene mucho interés nutricional y que solemos comer en exceso por tradición.

Para finalizar, queremos puntualizar que los menos recomendables para consumo serían los panes de molde, evitar el pan blanco y darle prioridad siempre a un pan integral superior al 70% de harina integral.  Y siempre que sea posible, comprarlo en panadería donde exista la posibilidad de que el pan que compres sea 100% integral.

Si te atreves a hacerlo en casa te dejamos la forma de hacerlo, está sin duda sería la mejor forma de consumirlo ya que sabes 100% que harina estás utilizando. PAN INTEGRAL DE ESPELTA.

Te dejamos aquí una buena panadería para comprar el pan en Córdoba. Horno Cuatro Soles.

Desde la Consulta Dietética Sara Suárez queremos, que tanto este como los demás artículos que vamos publicando, te ayuden a llevar una vida más saludable, ganar salud y también perder peso si lo necesitas.

Si necesitas un plan personalizado acude a Consulta Dietética Sara Suárez o Programa Reset.